Cuidados de la piel en el Parkinson

La piel es el órgano más grande del cuerpo, a través de ella se elimina el agua, las sales minerales y la grasa. Es la primera barrera que nos protege frente a las infecciones; por eso, es fundamental cuidarla para prevenir complicaciones. A causa de los problemas de movilidad y los tratamientos farmacológicos, los pacientes con Parkinson pueden sufrir exceso de sudoración, aparición de eccemas, seborrea o irritaciones y sequedad.

A continuación les dejamos 7 consejos que pueden seguir para evitar la aparición de estos problemas o mejorarlos.

  1. Realice una ducha diaria con agua tibia y jabón neutro.
  2. Séquese meticulosamente, preste especial atención a los pliegues que se forman en la piel y entre los dedos.
  3. Hidrátese, tanto por dentro, asegurándose una adecuada ingesta de líquidos; como por fuera, utilizando cremas hidratantes.
  4. Utilice ropa de algodón, que no le quede ajustada. En caso de tener exceso de sudoración, es necesario cambiarse de ropa frecuentemente.
  5. Evite colonias, lociones o cualquier crema que tenga alcohol para prevenir irritaciones y/o sequedad en la piel.
  6. Ante un enrojecimiento, eccema o alteración de la integridad de la piel, acuda a su médico para que valore la causa y determine un tratamiento si es necesario.
  7. Si utiliza parches transdérmicos, rote la zona de colocación y hágalo siempre sobre piel limpia, seca y libre de vello.

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¿Qué podemos hacer cuando aparece una complicación?

Si es un paciente con movilidad reducida, es importante vigilar la aparición de heridas/úlceras en zonas de presión. Para ello, hacer cambios posturales, mantener la piel hidratada y libre de humedad y asegurar una ingesta de líquidos y alimentos adecuada.

En caso de exceso de sudoración, empiece por realizar una higiene más frecuente, emplear desodorantes antitranspirantes, evitar comidas grasas y picantes.

Para tratar la seborrea, realice una higiene diaria con productos adecuados para la eliminación del sebo. Utilice jabones o geles con selenio y/o zinc. Revise su alimentación o analice si está pasando por un periodo estresante, ya que esa podría ser la causa.

Si usted siente picor o prúrito, le recomendamos que mantenga la piel hidratada, las cremas con avena pueden aliviar el picor; evite rascarse, refrésquese con agua fría y utilice geles con base acuosa.

Nutrición en la Enfermedad de Parkinson

Las alteraciones motoras y psíquicas que produce la enfermedad de Parkinson tales como salivación anormal, dificultad para tragar, náuseas o estreñimiento provocan tanto dificultad para alimentarse como pérdida del apetito. Es muy importante que desde el inicio de la enfermedad se adopten pautas de alimentación adecuadas para evitar la pérdida de peso, mejorar la función gastrointestinal, conservar los huesos fuertes (por posibles caídas) y sobretodo garantizar que los alimentos no interfieran con el tratamiento.

La terapia farmacológica más importante para los pacientes con Parkinson es el tratamiento con levodopa. La levodopa es un fármaco muy sensible y se ve interferida principalmente al ingerir proteínas y grasas.

Las proteínas se descomponen en aminoácidos, los cuales van a la sangre y de ahí a los diferentes órganos, incluído el cerebro. Para pasar de la sangre al cerebro deben atravesar la barrera hematoencefálica, que tiene unos canales llamados transportadores, los mismos que debe atravesar la levodopa para poder hacer efecto. Por lo tanto, si mezclamos proteínas y levodopa, haremos que no consiga completar su efecto.

Por otro lado, las grasas retrasan el proceso digestivo. Es por eso que si se toma levodopa después de una comida rica en grasas, se liberará de forma más lenta y no hará su efecto en el cerebro de forma adecuada.

Es recomendable que el tratamiento con levodopa se tome de 30 a 60 minutos antes de las comidas, para posibilitar la rápida absorción de la levodopa y que los alimentos no interfieran en sus efectos. En caso de que el tratamiento con levodopa le produzca malestar estomacal o náuseas, puede tomarlo con alimentos que no contengan proteínas o grasas o tomar la medicación con una infusión también permitirá que el cuerpo la reciba de mejor manera.

Otros puntos a tener en cuenta son:

  • Las legumbres y los frutos secos son alimentos que contienen levodopa de forma natural, por lo que se recomienda que sean incorporados a la dieta del paciente.
  • Las proteínas de origen vegetal (frutos secos, legumbres, soya, entre otros) producen menos interferencia con el tratamiento de levodopa.
  • Es fundamental aumentar el contenido de fibra en la dieta, con frutas y verduras así como con productos integrales, suplementos de fibra como salvado de trigo, entre otros, ya que es frecuente que los pacientes con Parkinson presenten estreñimiento.
  • Es muy importante siempre vigilar al paciente mientras está comiendo y estar pendientes si tiene dificultad para movilizar los alimentos o líquidos dentro de la boca o si tiene dificultad para la deglución.
  • No hay que olvidar la hidratación y el consumo diario de frutas y verduras.
Pueden leer un artículo con más consejos acerca de la nutrición en el Parkinson escrito por la Parkinson’s Disease Foundation de NYC haciendo clic aquí.